Autor: Miguel Ruiz de Castilla
31 de julio de 2015
Lima - Perú
31 de julio de 2015
Lima - Perú
El 13 de abril de 2015, aparece
en la edición electrónica del BBC News Magazine[1]
el reporte que da cuenta de una iniciativa ciudadana en EEUU llamada Women On 20s que impulsa la inclusión
del rostro de una mujer en los billetes de 20 dólares. Según relata el referido
artículo, esta campaña no es nueva ni mucho menos, ya antes ha sido promovida
en Inglaterra cuando se propuso incluir a Jane Austen en los billetes de 10
libras; el 2013 se estuvo a punto de reemplazar a Winston Churchill de los
billetes de 5 libras por el de Elizabeth Fry, una reformadora social y
filántropa. En EEUU como se sabe, son incluidos en los billetes generalmente a
próceres históricos representantes de la nación americana.
Lo que llama la atención es la
justificación de Susan Ades Stone, directora ejecutiva de la campaña Women On 20s quien dice lo siguiente: “Our money says something about us and what
we represent as a society. So if we're all about gender equality and diversity
and inclusion, let's walk the walk.". Argumento similar y
complementario el de Merna Forster quien encabeza parecida campaña en Canadá: “Sexist banknotes are unacceptable in a
country that boasts of being a world leader in promoting gender equality… If
women are equal to men in Canada, they should be equally represented on our
banknotes." [2].
Nadie, desde una posición sensata
y democrática, podría estar en desacuerdo con la participación efectiva de la
mujer, y que efectivamente se debe reconocer su importancia a todo nivel. La
duda es que, si este tipo de campañas que apelan a las cuotas de género tienen
o no el resultado que supuestamente persiguen. La igualdad de género, la
diversidad y la inclusión resultan eslogans vacíos, si estos no son efectivamente
internalizados por la sociedad y a eso no necesariamente contribuyen recursos
efectistas como promover la representación igualitaria de las mujeres en los
billetes, en base a presiones y no a convencimientos razonados.
Los sistemas de cuotas de género
en América Latina son relativamente recientes, no van más atrás que las primeras
décadas del siglo XX; la idea es establecer mecanismos que equilibren las
desigualdades sociales supuestamente existentes y con ello lograr una igualdad
realmente efectiva, ha sido el argumento persistente y el único al que los países
han apelado y todos sin un necesario balance posterior de los resultados.
Frecuentemente se habla de un
importante “efecto simbólico” obtenido mediante la adopción del sistema de
cuotas, de una “sensibilización” de la población del problema de la inequidad,
de la promoción de la mujer como ser humano capaz de desempeñar todas las
tareas en la sociedad sin menoscabo de su condición de mujer[3],
y argumentos de parecida naturaleza, con los cuales no podemos estar en
desacuerdo. Sin embargo al mismo tiempo debemos advertir que se puede producir
el efecto contrario al perseguido, es decir que el sistema que busca lograr
equiparar la condición de la mujer frente a la del hombre, se convierta en el
peor mecanismo discriminatorio contra aquel colectivo al que se quiere proteger. No se debería
proteger o ayudar a quien se considera igual, no hay necesidad de auxiliar a quien
es de la misma condición; muchas veces, seguramente sin intención alguna, se promueve
una velada discriminación, y a la vez se admite de manera tácita y errónea la
existencia de una negada inferioridad.
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Copyright © miguelruizdecastilla (2015)
[1] Elle
Metz (BBC News Magazine), Which country has the least sexist banknotes?, 13
April 2015, from: http://www.bbc.com/news/magazine-32204664
[2] Elle
Metz (BBC News Magazine), Which country has the least sexist banknotes?,
Loc.Cit.
[3] Jacqueline
Peschard, El sistema de cuotas en América Latina. Panorama general, tomado de: http://www.idea.int/publications/wip/upload/chapter_04a-CS-LatinAmerica.pdf