REFLECTIONS ON THE TYPOLOGY OF “HIJOPUTISMO”
Autor: Miguel Ruiz de Castilla
31 de julio de 2017
Lima - Perú
RESUMEN
En este artículo se describe la tipología del “hijoputismo”, su vigencia
en el idioma español y sobre todo su uso en la vida diaria. Se trata de un tema
incómodo sobre el que pocos reflexionan y escriben.
ASTRACT
This
article describes the typology of “hijoputismo” (bastardism), its validity in
the Spanish language and especially its use in daily life. It is an
uncomfortable topic that few people think about and write about.
El
hijoputismo, es una tipología más
frecuente de lo que estamos dispuestos a admitir. Se da en todo el
mundo y se sufre en todo el universo humano.
Las características de esta novedosa tipología
no diagnosticada por la ciencia son por todos conocida, pero al mismo tiempo
tolerada, ninguneada y hasta aceptada con resignación por aquellos que la
sufren, por quienes tienen la buena o mala suerte, según cada quien, de no
pertenecer al exclusivo gremio del hijoputismo
militante.
Muchos pensarán que los hijos de puta están en todos lados, que no es necesario
diagnosticarlos, pues todos saben quiénes lo son y las “virtudes” que ostentan;
es cierto, están por todos lados, en todos los continentes, en todos los países
del mundo, también están en toda Iberoamérica.
En Colombia, el hijoputismo sienta sus reales, se expresa con claridad en el jocoso
tema del vallenato de Lizandro Meza "El
hijo de tuta", aun cuando en la letra de esta canción se pinta al
personaje central solo en su variante de jefe, de pequeño dictador abusivo y
sin escrúpulos. Pero el hijoputismo
es mucho más rico que eso, es una categoría compleja que va más allá de los
límites de la cotidianeidad humana, de la gente común. Tiene aspiración de
trascendencia, de notoriedad, incluso de prestigio.
No hay un hijo
de puta anónimo, es una tipología que se resiste a la mesura y al
anonimato, necesita desplegar sus alas y mostrarse en toda su dimensión y
parafernalia; su objetivo es marcar su presencia y hacerla sentir a todos
quienes tienen la suerte o desgracia de toparse con ellos.
DISGRESIONES
LINGUÍSTICAS SOBRE EL HIJOPUTISMO
La RAE se registra la palabra hijo de puta, que se usa en su forma
masculina y femenina, pero es usada como insulto y calificada de malsonante.
Designa a alguien como “mala persona”. (RAE, 2017) Pero curiosamente se
omite la palabra correspondiente inmediata del hijoputismo, quizás con el objetivo de no abrir las puertas de
palabras incómodas cuyo origen sea de uso vulgar y que sonrojen a los
académicos. Sin embargo, si debemos creer que el uso es la regla principal de
la admisión de una nueva palabra, parece que no es una regla del todo absoluta
o tendrá sus excepciones de la que no tenemos noticia pero que si la
comprendemos.
En el idioma inglés, el reputado diccionario
Cambridge registra la locución "son
of a bicht" en la categoría de palabras ofensivas y vulgares, con dos
variantes, una en Gran Bretaña, menos usada y otra en EEUU, frecuentemente
usada en el uso coloquial e incluso con una abreviación (slang) por todos entendida: S.O.B. (CambridgeDicc,
2017)
Las variantes de "son of a bicht" son diversas en el uso coloquial de
idioma inglés, se pueden mencionar las siguientes: bastard, motherfucker, cocksucker, bitch. (Bab.la, 2017)
No se han registrado en el inglés equivalentes
a hijoputismo, quizás por las mismas
razones que explican la omisión en el idioma español; es cierto que existe la
palabra bastardism, pero se trata de
una categoría legalista que no se corresponde con una tipología ni con una
conducta en especial. Podría, sin embargo, haber alguna duda lingüística sobre
el carácter predominante de la palabra hijo
de puta ¿Es sustantivo o adjetivo? En el idioma español, por lo menos, los
sustantivos se adjetivan y los adjetivos se tornan en abstractos, como parece
ser el caso.
Quizás la explicación lingüística de la no
admisión de una palabra, se encuentre en su construcción que incluye el sufijo “ismo”. Recordemos que los ismos, empezaron designando a las
diversas corrientes intelectuales vanguardistas (artísticas, sobre todo) que
reaccionaban contra el statu quo
predominante sobre todo desde los inicios del siglo XX y que terminaron por
designar aquellas corrientes políticas que le dan el actual cariz ideológico
político que hoy ostenta.
La RAE establece que el sufijo -ismo, “forma sustantivos que suelen significar
'doctrina', 'sistema', 'escuela' o 'movimiento'. Socialismo, platonismo,
impresionismo…” también lo hace cuando “forma
sustantivos que significan 'actitud', 'tendencia' o 'cualidad'. Egoísmo,
individualismo, puritanismo”. (RAE, 2017)
Finalmente, por todo lo dicho, debemos decir
que aun cuando la palabra hijoputismo
tiene un origen incómodo, vulgar; con el tiempo ha perdido aquel carácter y, en
el idioma español, ha cobrado notoriedad, sobre todo en la vida cotidiana y en
la política, de modo que por las mismas razones que la misma Real Academia
Española establece, debería ser admitida.
HIJOPUTISMO
MILITANTE
Hace algunos años, en el lejano Perú, hubo una
sonada polémica entre el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y su no menos
famoso compatriota el economista Hernando de Soto, que además son parientes, primos
cercanos. En medio de esa polémica mediática por razones estrictamente políticas
en el fragor de una elección, De Soto en una entrevista profiere el epíteto "hijo de puta" a Mario Vargas
Llosa, ante la perplejidad del entrevistador. Algo que no fue advertido por la
mayoría es que, De Soto, un hombre culto y cosmopolita, se refería claramente a
la tipología que nos ocupa, y lo explica en la misma entrevista, pero no es
entendido por el despistado entrevistador. No se refería a un insulto o a un
improperio, sino a la conducta típica del hijoputismo
que para él (De Soto) demuestra el Nobel con sus actitudes y ataques. Además,
agrega De Soto, que la palabra "hijo
de puta" es muy peruana (sic),
y que no tiene equivalente exacto ni en anglicismos ni galicismos.
Debemos aclarar una vez más que, el hijoputismo es una especial tipología, que
no tiene nada que ver con las personas que involuntariamente son específicamente
hijos de prostitutas, eufemísticamente nombrados como hijos ilegítimos,
bastardos, o máncer, como se les
denomina en el Derecho. Quizás Lombroso en su famosa tipología criminal, obvió al
hijoputismo, porque los que
pertenecen a este notable gremio se cuidan muy bien de no traspasar la delgada línea
del delito tipificado, simplemente se mantienen en su ardua y permanente tarea
de hacer imposible la vida de los demás, de sin motivo aparente y sin explicación,
disfrutar con su labor y recibir dividendos que los observadores más acuciosos
nunca podrán determinar y explicar. Así de compleja es esta tipología.
A modo de conclusión, debemos decir que el hijoputismo, ha existido y seguirá existiendo,
por lo que no hay más remedio que aprender a convivir con él. Dejaremos para
otra ocasión la tarea de tratar, solo tratar, de encontrar algún antídoto, un
arma secreta con la cual afrontar aquellos ataques inesperados, inmerecidos y
arteros del hijoputismo. Queda todavía
la esperanza.
NOTA IMPORTANTE:
El presente artículo fue publicado por el autor el 21 de mayo de 2017 en la ciudad de Lima (Perú), con todas las referencias bibliográficas y comentarios adjuntos que, si bien no aparecen en esta edición digital, serán incluidas en futuras actualizaciones de la publicación.
El presente artículo fue publicado por el autor el 21 de mayo de 2017 en la ciudad de Lima (Perú), con todas las referencias bibliográficas y comentarios adjuntos que, si bien no aparecen en esta edición digital, serán incluidas en futuras actualizaciones de la publicación.
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