Autor: Miguel Ruiz de Castilla
06 de setiembre de 2015
Lima - Perú
ABSTRACT
This article discusses three incidents occurred in the sixteenth century, which can be attributed to the so-called "UFO phenomenon". Each case is based on documents whose authenticity is beyond doubt, trying to overcome the simple very frequent speculation in the present times.
RESUMEN
Este artículo trata sobre tres incidentes ocurridos en el siglo XVI, que pueden ser atribuidos al llamado "fenómeno OVNI". Cada caso se basa en documentos cuya autenticidad esta fuera de toda duda, tratando de superar la simple especulación muy frecuente en los actuales tiempos.
Pese a los numerosos avistamientos e inexplicables fenómenos atribuidos a objetos voladores no identificados (OVNI), sigue considerándose un tema tabú del cual siempre es incómodo hablar; quizás por no tener explicaciones convincentes o porque es políticamente incorrecto especular sobre un tema del cual no se va a encontrar evidencias concretas y fiables.
Algunos
autores, cuya solvencia profesional no pretendemos cuestionar, han esbozado la
existencia del fenómeno OVNI desde por lo menos 47 mil años (Faber-Kaiser,
2015)
y para ello proporcionan argumentos razonables y ofrecen sustentos objetivos
muy alejados de la charlatanería y superchería que tanto abunda hoy en día.
Queremos
en este pequeño artículo referirnos a aquellos relatos debidamente documentados
por escrito, el de tres cronistas españoles del siglo XVI americano que dan
cuenta de extraños avistamientos que podrían referirse a aquellos objetos cuyo
principal denominador común es que volaban y que su existencia y naturaleza no
era nada habitual para quienes los observaron en su momento.
CONFIABILIDAD DE LAS CRÓNICAS
Mucho
se ha tratado sobre el grado de certeza que contienen las crónicas escritas por
los primeros españoles en América en el siglo XVI; se dice con frecuencia que aquellos
cronistas, dada su condición de conquistadores tuvieron un sesgo que no los
hacia proclives precisamente a la imparcialidad, sin embargo, respecto a
sucesos profanos ajenos a la religión, política y economía, no se podría acudir
a los referidos argumentos para cuestionar sus testimonios.
Es
evidente que cada persona, actúa de acuerdo a su especial circunstancia
(tiempo, espacio, bagaje cultural, religioso, emocional, etc.) Los cronistas tal
como ninguna persona, no podían abstraerse a aquella impronta determinante. Dicho
esto, y sirviendo de advertencia preliminar, debemos rescatar el valor
testimonial de aquellas personas (cronistas) que relatan hallazgos fortuitos,
ajenos a su inicial pretensión, pero que causan tal impacto e impresión en
ellos que no se resisten a ponerlos por escrito y publicarlos, siempre en
función a sus particularidades pero sin ningún aparente interés subalterno, y
eso, a falta de argumentos contrastantes, un testimonio de primera mano, tiene
innegable valor.
EXTRAÑOS FENOMENOS EN EL SIGLO
XVI AMERICANO
El
ser humano en todas las culturas y pueblos siempre ha sido proclive a pensar
que cada fenómeno terrestre, ya abstracto, ya concreto, corresponde a un
término celestial, trascendental, invisible, una “idea” arquetípica y sagrada (Eliade, 2001, pág. 8) ; sin embargo hay
fenómenos tan aislados que no se constituyen precisamente en arquetipos por
repetición como pueden ser los fenómenos naturales habituales, plagas, sequías,
cometas, meteoritos, etc. que se constituyen en si como hierofanías (cosas sagradas) en el momento de su repetición más o
menos periódica. (Eliade, 2001, pág. 7)
TRES INCIDENTES INDISCUTIBLES Y
DOCUMENTADOS
1.- MEXICO EN 1527
Durante
la conquista de México, Bernal Díaz del Castillo[1],
cronista de Hernán Cortés, escribe en su Historia
verdadera de la conquista de la Nueva España lo siguiente: “Dijeron los indios mexicanos que vieron una
señal en el cielo que era como verde y colorada y redonda como rueda de carreta
y que junto a la señal venía otra raya y camino de hacia donde sale el Sol y se
venía a juntar con la raya colorada”. Y, un poco más adelante: “Lo que yo vi y todos cuantos quisieron ver,
en el año 27” -1527- “estaba una señal del cielo de noche a manera de espada
larga, como entre la provincia de Pánuco y la ciudad de Tezcuco, y no se mudaba
del cielo, a una parte ni a otra, en más de veinte días” (Faber-Kaiser, 2015) .
Puede
decirse, sobre la primera parte del texto, que los pueblos prehispánicos
tuvieron un fuerte rasgo mágico-religioso que ha podido influir en sus visiones
contadas al cronista español que, ajeno a las tradiciones locales, pudo haberse
impresionado con tamaños prodigios en boca de los lugareños. En cuanto a la parte
final de la cita precedente, hay un énfasis del autor cuando dice: “Lo que yo vi y todos cuantos quisieron ver,
en el año 27” -1527…”, no puede ponerse en igual nivel. No había un interés
en confirmar las versiones de los mejicanos, tampoco de cuestionarlas como
falsas y/o propias de infieles; son opiniones de alguien que parece querer
manifestar algo que realmente le causó especial impresión, tanto que mereció su
inicial interés y final decisión de incluirla dentro de su escrito.
2.- PEDRO CIEZA DE LEON: EXTRAÑO
ACONTECIMIENTO
En
los iniciales años de la conquista del Perú, se dieron señalados
acontecimientos que determinaron finalmente la caída del legendario Imperio
Inca, incluso se produjo la captura del mismo Inca Atahualpa por las huestes
españolas al mando de Francisco Pizarro en la localidad de Cajamarca,
residencia de verano del Inca. Es en esta circunstancia en que el cronista
Pedro Cieza de León (s. XVI), relata un extraño suceso, al cual dedica todo un
capítulo de su bien documentada y famosa obra Crónica del Perú.
Los
autores han mencionado la existencia de fenómenos inexplicables relatados en la
Crónica del Perú, sin embargo nadie
ha citado ni una sola de aquellas referencias, omisión que subsanamos a continuación
por vez primera. Citamos una edición de la obra Crónica del Perú de Cieza de
León, custodiada por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y que puede
ser consultada por las personas interesadas en profundizar el tema[2].
El
texto dice lo siguiente: “Cuando se
prendió Atabaliba en la provincia de Caxamalca, hay vivos algunos cristianos
que se hallaron con el marqués don Francisco Pizarro, que lo prendió, que
vieron en el cielo de media noche abajo una señal verde, tan gruesa como un
brazo y tan larga como una lanza jineta; y como los españoles anduviesen
mirando en ello, y Atabaliba lo entendiese, dicen que les pidió que lo sacasen
para la ver, y como lo vio, se paró triste, y lo estuvo el dia siguiente; y el
gobernador don Francisco Pizarro le preguntó que por que se había parado tan
triste. Respondió él: “He mirado la señal del cielo, y digote que cuando mi
padre, Guaynacapa, murió, se vio otra señal semejante a aquella.” Y dentro de
quince dias murió Atabaliba” (Cieza de
León, 2015) .
3.- SARMIENTO DE GAMBOA: ESTRECHO
DE MAGALLANES (1580)
Se
puede aducir, y en efecto se ha hecho, que tanto Bernal Díaz del Castillo
cuanto Pedro Cieza de León, no fueron, por su formación y circunstancia
personales, especialmente calificados para juzgar hechos de la manera más idonea
o “científica” a los ojos contemporáneos. Ciertamente de Cieza de León
destacaba su honestidad intelectual que le ha valido justificados elogios, pues
no escribía nada que no haya visto o haya escuchado referir y eso se nota claramente
en las dos partes de su importantísima y valiosa obra.
En
la reputada revista de historia, ya hace varios años, el renombrado historiador
peruano José Antonio Del Busto, publicó un pequeño artículo en el que rescata un
extraño acontecimiento un domingo 7 de febrero de 1580 protagonizado por Pedro
Sarmiento de Gamboa en el Estrecho de Magallanes y al que nos vamos a referir a
continuación[3].
El
caso de Pedro Sarmiento de Gamboa, corrige en gran medida las mezquindades que
sufrieron los cronistas anteriores a este respecto, pues se trata esta vez de
un marino con vasta experiencia y gran dominador de la astronomía, para el que
los sucesos estelares no representaban mayor novedad.
Pongamos
en contexto los hechos: el 11 de octubre de 1579, zarpan del Callao (Perú) dos
barcos al mando del Capitán General Sarmiento de Gamboa y el otro bajo el mando
de Juan de Villalobos, con la finalidad de “ponerle
puertas“, por medio de ciudades fortificadas al Estrecho de Magallanes e
impedir que corsarios extranjeros se infiltraran por esa ruta como lo hizo Francis
Drake. Tras muchos padecimientos, que no cabe referir en detalle, llega la
mañana del domingo 7 de febrero de 1580 cuando el barco llega a un lugar que
bautizaron como Puerto Angosto (Half Port
de los mapas ingleses). Deciden anclar y tomar tierra, Sarmiento de Gamboa
subió a una alta cordillera junto con el piloto Antón Pablos y dos marineros,
uno de ellos Francisco Hernández. Lo curioso es que allá arriba había “sol caluroso y vientos bonancibles… en lo
alto de la cordillera hizo mucho calor”. A pesar de la fatiga, Sarmiento
tomó posesión del monte a nombre de la Corona y clavó una cruz de palo para que
se pudiera ver desde el mar. Francisco Hernández partió dispuesto a poner otra
cruz en un pico vecino (Del Busto, págs. 269-271) .
El
cansancio agobiaba a los expedicionarios, tenían contacto visual con el barco anclado
en la apacible bahía, pero por la hora avanzada era imposible regresar, había
que pernoctar en el monte y esperar la nueva luz del día. Los hombres se
dispusieron a dormir, pero Sarmiento se quedó despierto un tiempo más por lo
que fue testigo primero de un extrañísimo suceso y ante lo cual acudió de
inmediato a despertar a Antón Pablos para que también lo presenciase; ambos
quedaron boquiabiertos, nunca habían visto nada igual; ambos eran marinos
viejos, conocían de cuerpos celestes y cometas. Sarmiento además era estrellero
(astrólogo); aquello era algo que no habían visto jamás (Del Busto, pág. 271) .
Al
regreso al barco Sarmiento escribe en lo que sería su diario
correspondiente a ese domingo 7 de febrero de 1580 lo siguiente: “Esta noche, a una hora de noche, a la banda
del sueste cuarta al sur, vimos salir una cosa redonda, bermeja como fuego,
como una adarga, que iba subiendo por el cielo o viento. Sobre un monte alto se
prolongó; estando como una lanza alta sobre el monte, se hizo como media luna
entre bermeja y blanca…”[4]. A continuación Sarmiento
dibujó un círculo, luego, al lado un cuerpo ovoide y, por último, una media
naranja que flotaba en el espacio estrellado (Del Busto, pág. 271) .
Facsímil de las páginas de la obra de “Viage al Estrecho de Magallanes por el Capitán Pedro Sarmiento de Gamboa en los años 1579 y 1580 y noticias de la expedición que después hizo para probarle”, Madrid, 1768
Lámina correspondiente del hecho relatado en las páginas precedentes, incluida en la referida obra de Pedro Sarmiento de Gamboa.
BIBLIOGRAFIA
Del Busto, J. (s.f.). El cronista Sarmiento de Gamboa y un posible platillo volador. Mercurio Peruano, 3.
Eliade, M. (2001). Mito del eterno retorno. Buenos Aires, Argentina: EMECE Editores.
Faber-Kaiser, A. (2015). OVNIs en la antiguedad. Obtenido de http://andreas.faber.cat/articulos/extraterrestres/ovnis-en-la-antiguedad/
Sarmiento de Gamboa, Pedro. Viage al Estrecho de Magallanes por el Capitan Pedro Sarmiento de Gamboa en los años 1579 y 1580 y noticias de la expedición que después hizo para probarle, Madrid, 1768, Imprenta Real de la Gazeta
Wiki. (2015). Bernal Díaz del Castillo. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Bernal_D%C3%ADaz_del_Castillo
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[1] Bernal Díaz del
Castillo (1492 a 1498, fecha de nacimiento es incierta, – 1584) fue un
Conquistador español, quien participó como conquistador en la Conquista de
México y fue gobernador de Guatemala donde popularmente se le atribuye la
autoría de la Historia verdadera de la
conquista de la Nueva España. Se dice que empezó la redacción más de 30
años después de los eventos y con más de 84 años de edad (Wiki, 2015) .
[2] El texto de la Crónica del Perú, en sus ediciones
posteriores no incluyen modificaciones importantes dignas de mención, solamente
modernizan la grafía para facilitar su entendimiento e incluyen
interpretaciones sobre los textos, dirigido fundamentalmente a los estudiosos del
mismo (N. del A.).
[3] La revista de
historia Mercurio Peruano, de reconocido
prestigio científico entre los estudios históricos, recoge el pequeño artículo de
José Antonio Del Busto, de apenas tres páginas (269-271); debe ser el precursor
de los trabajos científicos respecto a un tema tabú en ámbitos de la
investigación académica, salvo mejor entender; ese artículo se tituló con un
sugerente título que así lo confirma: El
cronista Sarmiento de Gamboa y un posible platillo volador. (Del Busto) .
[4] Pedro Sarmiento
de Gamboa, “Viage al Estrecho de
Magallanes por el Capitan Pedro Sarmiento de Gamboa en los años 1579 y 1580 y
noticias de la expedición que después hizo para probarle”, Madrid, 1768,
Imprenta Real de la Gazeta. Versión digital del ejemplar de la Biblioteca de la
Universidad de Santiago de Compostela USTC (15803)